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Revista La Libertad

La Libertad

Pensamiento – Organización – Acción

ISSN: 1659-388X

San José, Costa Rica


La Libertad. Año I. Número 1, julio 2006.

A modo de editorial. (p. 2).

El anarquismo en Costa Rica. Jorge Castillo Arias. (p. 3).

Un breve paso por el punk y otras contraculturas. (p. 5).

La autogestión. Jipsam R. (p. 7).

Preguntas frecuentes sobre el anarquismo. (p. 8).

Sobre la disciplina revolucionaria. Nestor Makhno. (p. 11).

La estrategia de los sectores dominantes para aprobar el TLC ¿está oculta? Esperanza Tasies Castro. (p. 12).

Memoria y lucha hoy. Jorge Castillo Arias. (p. 12).

La problemática de los pescadores en Puntarenas. Jipsam y Walter. (p. 15).

Nóbel rata. (p. 17).

La disciplina del dragón. Walter. (p. 17).

A Galileo. Heberto Padilla. (p. 17).

Denuncia. Jorge Debravo. (p. 17).

La estrella de cinco puntas. Walter. (p. 17).


La Libertad. Año I. Número 2, octubre 2006.

Por la Federación Anarquista Costarricense. (p. 2).

Carta de Principios de la Federación Anarquista de Río de Janeiro. (p. 3).

Los Chiles, un ejemplo de resistencia al TLC. Jorge Castillo Arias. (p. 5).

Movimiento sindical, movimiento social y T.L.C. Walter González. (p. 8).

La maldición del movimiento social. Aarón Moya Gutiérrez. (p. 10).

Una propuesta para la contemporanización del anarquismo. José Julián Llaguno. (p. 12).

Los Pigmeos y la destrucción de su hogar en la selva Ituri. Erland Cotter. (p. 14).

No hay ambiente para el TLC. Maurico Álvarez. (p. 16).


La Libertad. Año II. Número 3, febrero 2007.

Nobel de la paz o armas con el TLC. (p. 2).

El tico y el poder. Jorge Castillo Arias. (p. 3).

Socialismo e idolatría. W.G. (p. 6).

La propiedad y la economía. José Luis Díaz Naranjo. (p. 8).

El anarquismo y nuestro presente: su significado. Rogelio Cedeño Castro. (p. 13).

Oaxaca: reinventando la política. (p. 15).


La Libertad. Año II. Número 4, mayo 2007.

A modo de editorial. (p. 2).

¡Dios nos libre de la anarquía¡ José Julián Llaguno. (p. 3).

El arte de desaparecer el sentido de la protesta social: Rodrigo Arias y su orquesta. Rogelio Cedeño Castro. (p. 4).

De encrucijadas y realidades: Una perspectiva libertaria del movimiento contra el TLC. Jorge Castillo Arias. (p. 7).

Lucha y Resistencia del Movimiento Sin Techo en Río de Janeiro. Federação Anarquista do Rió de Janeiro (FARJ). (p. 11).

Crimen y el sistema. Jorge Mata. (p. 13).

Refutando a los sordos: Chavismo y anarquismo hoy en Venezuela. (p. 14).

Testimonio. Luis Ernesto Araya Vargas. (p. 17).

Alicia Eguren. Alfredo Carlino. (p. 19).

Sangre. Ángel Cano. (p. 19).

El militante. Alfredo Carlino. (p. 19).

Los utopistas. Ricardo Flores Magón. (p. 20).


La Libertad. Año II. Número 5, julio 2007.

Radicalización y resistencia permanente (editorial). (p. 2).

La comedia… ha terminado. Jorge Castillo Arias. (p. 4).

El anarquismo en Costa Rica. Ángel J. Cappelletti. (p. 7).

Anarquismo maternal. Tatiana Lobo. (p. 11).

Principios de la democracia directa. Roger Baltodano. (p. 13).

La Venezuela de hoy. Rogelio Cedeño Castro. (p. 15).

La práctica del anarquismo social en Río de Janeiro. Felipe Corrêa. (p. 18).

Los ilegales. Ricardo Flores Magón. (p. 20).


La Libertad. Año II. Número 6, setiembre 2007.

Editorial. (p. 2).

Ideología y medios de comunicación: El Gran Hermano te vigila. José Julián Llaguno. (p. 3).

El discurso del poder y la lucha contra el TLC. Jorge Castillo Arias. (p. 5).

El anarquismo en Costa Rica. Segunda Parte. Ángel J. Cappelletti. (p. 7).

El anarquismo y la revolución española. (p. 11).

América movimientista. Alonso Lacangreja. (p. 12).

La Venezuela de hoy: de complejidades y mentiras completas. Rafael Uzcátegui. (p. 14).

Placer prohibido: apología abolicionista para la creación de una red anticarcelaria en Costa Rica. Rodolfo Montes de Oca. (p. 17).

Un pequeño punto negro… en un pañuelo de tela blanca. Jorge Mata. (p. 18).

Aquel pueblo. Jorge Mata. (p. 20).


La Libertad. Año III. Número 7, enero-febrero 2008.

Editorial. (p. 2).

La sociedad del control en Costa Rica. J.J. (p. 3).

De fraude y derrota (la lucha continúa). (p. 5).

Voto obligatorio: crisis de intermediación y representatividad (nadie cumple, vote por nadie). (p. 7).

La propiedad como un robo. David Eduarte. (p. 8).

Ideología y opinión pública. Esteban Llaguno Thomas. (p. 10).

El genocidio del pueblo Mapuche. Rogelio Cedeño Castro. (p. 12).

Emma Goldman: la emancipación de las mujeres. César Gómez. (p. 14).

Breve historia del Centro Germinal. Víctor Hugo Bonilla Mata y Juan Hernández. (p. 16).

Ser la idea. Alonso Lacangreja. (p. 18).

Imaginación. Jorge Mata. (p. 19).

Antónimos. Jorge Mata. (p. 19).

La paz del cementerio. Tatiana Lobo. (p. 20).


La Libertad. Año III. Número 8, junio-julio 2008.

Editorial. (p. 2).

La heroica comunidad de sardinal defiende en las calles su recurso hídrico. Sergio Boza Villarreal y Rocío Chamorro Tasies. (p. 3).

Costa Rica y la Integración Centroamericana. Alonso Lacangreja. (p. 6).

La seguridad ciudadana o la constante justificación de la existencia del Estado. Jorge Castillo Arias. (p. 8).

¡Manos arriba! ¡Esto es el estado! David Eduarte. (p. 11).

Represión armada. Tatiana Lobo. (p. 12).

La globalización de la mentira. David Eduarte. (p. 13).

La democracia representativa ¿es realmente democracia? Cesar Gómez. (p. 15).

Amor Libre. Diana Sibaja. (p. 18).


La Libertad. Año III. Número 9, septiembre-diciembre 2008.

Editorial. (p. 1).

Sobre los menesteres del pensamiento partidista. Ginette Álvarez Alvardo. (p. 2).

Un aplauso a la razón: Cuando el individuo reproduce el poder a partir de sí mismo. Juan Hernández. (p. 4).

Las telarañas de la libertad. Daniel Barret. (p. 6).

La organización local como un hecho eminente ante la bobalización planetaria. Esteban Llaguno Thomas. (p. 8).

Presentación del Centro de Estudios Germinal. (p. 11).

Conversatorios Germinal. (p. 13).

Reseñas. (p. 14).

Vicisitudes ácratas: a propósito del Centro Germinal. Juan Hernández. (p. 15).

Un sikua ácrata conoce Ditso Ke. Francisco Exeverría. (p. 17).

¡Que dicha que no hay que pagar para caminar! Erina Campos. (p. 19).

En estas horas de dolor y de esperanza: Luz María. Rogelio Cedeño Castro. (p. 21).


La Libertad. Año IV. Número 10, julio-setiembre 2009.

Editorial. (p. 2).

Apuntes sobre el sindicalismo costarricense. David Eduarte Rodríguez. (p. 3).

Discurso y acción… constantes paralelas en la pseudo-izquierda tica. Ginette Álvarez. (p. 5).

1° de mayo: represión y memoria anarquista. José Julián Llaguno Thomas. (p. 6).

Antimilitaristas de América Latina rechazan el golpe de Estado en Honduras y exigen desarme y reducción del gasto militar. (p. 8).

Diez tesis sobre el golpe militar en Honduras. Rogelio Cedeño Castro. (p. 9).

Anarquismo en El Salvador. Laura Menjivar. (p. 10).

Represión 1° mayo. Kolectivo Acción Libertaria. (p. 12).

Augusto César Sandino: un hombre libre. Jorge Castillo Arias. (p. 13).

Vigencia del pensamiento ácrata en Costa Rica. Esteban Llaguno Thomas. (p. 15).

Darwin: un testamento sin punto final. Leonardo Chacón Prado. (p. 17).

Paradojas del trabajo. Tatiana Lobo Wiehoff. (p. 18).

Una aproximación a la problemática social desde un servicio de emergencias. Gabriel Carvajal Valdy. (p. 19).

El ego, el anarquismo y las reglas del vivir. Jorge Castillo Arias. (p. 20).

El insurgente. David Eduarte Rodríguez. (p. 21).

Humor agrio. Julián Arenales. (p. 22).

La anarquía. Manuel González Prada. (p. 24).

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Camille Pissarro

CamillePissarroLHermitage1868

Todo el arte es anarquista

si es bello y bueno (Camille Pissarro)

A finales del siglo XIX las ideas anarquistas ejercieron una notable influencia no sólo sobre el mundo obrero sino también en los medios artísticos y literarios. Fueron muy numerosos los escritores y pintores que se entusiasmaron por la idea de revolución social. Para algunos se trató sólo de una moda y abandonaron su ideal cuando lograron éxito y fortuna. Pero otros siguieron fieles toda su vida al anarquismo. Entre ellos se encuentra Camille Pissarro, del que se celebra este año el centenario de su muerte.

Nació en Saint-Thomas, una isla de las Antillas que era por entonces una posesión danesa. Su padre era un comerciante judío de origen portugués, que pensaba que su hijo le sucedería en el negocio. Pero Camille aprovechó la visita a Saint-Thomas del pintor danés Fritz Melbye para seguirle a Venezuela, donde se inició en la pintura de paisajes, de flora y de fauna.

En 1855 estudia en París, sin encontrarle mucho interés, la carrera de Bellas Artes. Es alumno de Corot y recibe la influencia de Courbet. En 1857 conoce a los futuros impresionistas Monet, Renoir y Cézanne en la Academia Suiza, y se convertirán en sus amigos.

En 1870, la guerra le obliga a huir a Inglaterra. Deja tras de sí 1.500 telas que serán destruidas por la soldadesca. Le influyen por entonces las pinturas de Turner y de Constable. De regreso a Francia, pinta en Louvenciennes (cerca de Saint-Germain-en-Laye) y en Pontoise, a menudo con Cézanne. Su pintura se va haciendo cada vez más aérea, más cercana a la de Monet. Sus cuadros presentan la vida y las labores de los campesinos.

Hoy día, la gente se precipita en masa a cada nueva exposición impresionista. Pero en aquel entonces era impresionante la intolerancia hacia lo nuevo. En 1874, Monet, Pissarro, Sisley, Renoir, Cézanne y Degas organizaron una exposición. Toda la prensa los ridiculizó. Le Figaro decía: “Se acaba de inaugurar una exposición que dice ser de pintura […] cinco o seis alienados, entre ellos una mujer, se han dado cita en ella. Esos pretendidos artistas cogen las telas, los colores y los pinceles, arrojan tonos al azar y los firman”. A modo de burla se les califica de impresionistas. Tres años más tardes ellos reivindicarán con orgullo ese calificativo.

A pesar del interés de algunos marchantes y coleccionistas, es difícil vender cuadros. Pissarro deberá desarrollar un trabajo enorme para mantener a su familia (tuvo siete hijos). A menudo no podía comprar el material para pintar. Su situación económica sólo mejorará a partir de 1879. En 1884, instalado en Éragny-sur-Epte (Oise), una exposición de sus obras logra gran éxito en los Estados Unidos.

Pissarro es ya por entonces sensible a las ideas anarquistas. Aunque prefiera la República antes que una posible restauración monárquica, sus cartas demuestran que no se hacía ninguna ilusión con los políticos. Le desagrada la sociedad burguesa, que rechaza en su calidad de artista de vanguardia. Rechaza la autoridad y exalta al individuo. El anarquismo le permite expresar su propia concepción de la belleza. La lectura de las obras de Kropotkin, de Proudhon y de Grave le convencen de la necesidad de la revolución social.

En el plano técnico, se acercó durante un periodo corto de tiempo a la obra de Seurat y de Signac (éste también anarquista) y adoptó el principio de la división sistemática (puntillismo o neoimpresionismo). A pesar de las numerosas críticas, a partir de 1890 sus exposiciones le proporcionan un gran éxito y sus cuadros subieron de cotización.

No encontraremos declaraciones anarquistas en la pintura de Pissarro; no le gustaban los cuadros de género. Su obra se compone sobre todo de paisajes, de algunos retratos y de bodegones. La pincelada es compacta, la luz densa y escarlata. A partir de 1890 realiza también vistas de entornos urbanos (París y Rouen). El modo de vida campesino le parece cercano a su ideal anarquista. Los pueblos y los campos son una representación de la Utopía. Es un mundo que hay que proteger para la sociedad del futuro antes de que sea destruido por la industrialización.

Pissarro es más un anarquista de ideas que de acción. No obstante, participó en 1899 en el Club del Arte Social al lado de Rodin, Grave, Pouget y Louise Michel. Es partidario del arte por el arte: “¡Todo el arte es anarquista cuando es bello y bueno!” No es partidario del arte social. Contrariamente a lo que ha escrito Kropotkin en La conquista del pan, no cree que sea necesario ser campesino para expresar en un cuadro la poesía de los campos. Él quiere compartir con sus semejantes las más vivas emociones. Una obra de arte bella es un desafío al gusto burgués. Pissarro es un optimista que cree en un porvenir anarquista muy cercano, en el que la gente, liberada de las ideas religiosas y capitalistas, podrá apreciar su arte.

En 1890 realiza para sus sobrinos un álbum de 28 dibujos esquemáticos a plumilla que contrastan con su pintura pero nos muestran claramente cuáles eran sus opiniones. Titulado Bajezas sociales, este álbum representa de manera virulenta el dinero, la Bolsa, el capital, la religión, la patronal, la esclavitud asalariada, la miseria, el hambre y el suicidio. Se notan las influencias de Daumier y de Zola. La esperanza está representada por una escena de barricadas y un dibujo en el que un viejo filósofo contempla la salida del sol, remontada por las letras de la palabra “anarquía”. Este álbum es una condena sin paliativos de la sociedad que rechaza a los pobres y a los artistas.

Pissarro no es un hombre violento, pero comprende las razones de los atentados anarquistas. Tras el asesinato del presidente Carnot por Caserio, permanece varios meses en Bélgica, como Octave Mirbeau o Bernard Lazare, para escapar de la represión. Allí conocerá a Élisée Reclus y a Émile Verhaeren. Su apoyo moral y económico a las víctimas fue importante. Ayudó a los hijos de anarquistas encarcelados, a Émile Pouget y a los compañeros italianos en el exilio. También solventaba regularmente las deudas de los periódicos de Jean Grave, La Révolte y Les Temps nouveaux.

Su amigo Jean Grave había fundado Les Temps nouveaux en 1895. Ese periódico se mantendrá hasta 1914. En él colaboraron numerosos artistas favorables a las ideas anarquistas, como Luce Cross, Signac, Van Rysselberghe, Aristide Delannoy, Vallotton o Steinlen. Pissarro sólo aportó tres litografías, pero su apoyo económico fue constante. Animó a sus hijos Lucien, Georges y Rodo, todos ellos artistas, a enviar sus dibujos. Donó también obras suyas para tómbolas organizadas con el fin de mejorar la caja del periódico.

Durante el asunto Dreyfus, luchó contra la injusticia y el antisemitismo al lado de Octave Mirbeau y Maximilien Luce, y se enfrentó a Degas y Renoir, que estaban del otro lado.

La obra de Pissarro es universalmente reconocida. Sus cuadros valen hoy una fortuna. Y los numerosos estudios a él dedicados no aluden nunca a sus ideas anarquistas.

En la ciudad francesa de Pontoise se celebra este año el centenario de la muerte del pintor. Hay en ella un museo Pissarro que rinde homenaje al artista que trabajó en el valle del Oise entre 1866 y 1883, junto a Cézanne, Van Gogh y Gauguin en ocasiones. El museo no tienen ni un solo óleo del Pissarro, pero sí un fondo numeroso de dibujos y grabados suyos. Se pueden ver también obras de los hijos de Camille Pissarro y de otros artistas que pintaron en la zona.

Del 15 de noviembre de 2003 al 25 de enero de 2004 hay una exposición titulada “Entre el cielo y la tierra: Camille Pissarro y los pintores-grabadores del valle del Oise en la segunda mitad del siglo XIX”. Hay además una asociación de Amigos de Camille Pissarro, ubicada en el museo, cuyo objetivo es dar a conocer las obras y las ideas de Pissarro, pero sus actividades son bastante limitadas. Y, por último, la Casa de la Moneda de París ha emitido una moneda conmemorativa con la efigie de Camille Pissarro.

Felip Equy

(Le Monde libertaire)

pissarro

Tomado del numero 186 de Tierra y Libertad, Enero  2004

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