Mayo 68

Mayo 68: la anarquía vive.

Quiero dedicar estas palabras a mi amigo, el maestro Rogelio Cedeño, quien atraviesa por una época difícil en su vida: fortaleza y adelante.

Se leía en una pared en París, en aquel mayo: “La revuelta y solamente la revuelta es creadora de la luz, y esta luz no puede tomar sino tres caminos: la poesía, la libertad y el amor. (Breton)” Creo que esta frase recoge el sentir esencial de la rebelión de mayo 68.

Cuando de conmemorar fechas históricas se trata, me gusta referirme al mito de Sísifo, mito que ha recorrido el pensar occidental desde su nacimiento en la Grecia antigua: el hombre condenado a subir una roca hasta la cima, luego, esta cae y regresa a su punto de origen, el hombre la vuelve a subir y aquella vuelve a caer, así de manera interminable.  También me gusta referirme al eterno retorno o a la concepción del desarrollo de la historia como un péndulo.  Y por supuesto, me gusta referirme al sueño desmesurado del ser humano, por romper esta cadena.

Quisiera pensar que el mayo 68 fue apenas el despertar.  El estiramiento de músculos después de décadas de reposo.  O sea, que a cuarenta años, aún continúa la rebelión en su fase de acumulación de energía, en términos de la historia humana.  Quizá las luchas recientes y actuales contra la globalización, contra el neoliberalismo y contra las guerras del imperio del Norte, sean los primeros pasos apenas, en el proceso de cumplir la exigencia del poeta Rimbaud, de “cambiar la vida”.  Hoy, quizá más que nunca, se hace sentir la realidad de aquella consigna que retumbó precisamente en mayo 68 y que fue el nombre de una revista donde las teorías de la rebelión fueron discutidas, con libertad y creatividad, en los años previos:  Socialismo o barbarie, un dilema de dramática actualidad.  Claro está, hoy, a 40 años de aquel mayo, el socialismo lo estamos discutiendo de nuevo, porque muchas cosas han cambiado.  Sobre la barbarie no hay discusión, basta abrir cualquier periódico o ver cualquier noticiero por la televisión.  Pero, si hablamos de socialismo empieza la discusión, entonces evitemos el tema, pues esta es una celebración de la revuelta; solo citemos al pintor surrealista René Magrite: “Sigo estando a favor del ‘socialismo’, es decir, de un sistema que haga desaparecer las diferencias de riqueza, los conflictos, las guerras.  ¿De qué manera?  No lo sé, pero ése es mi punto de vista, a pesar de todos los fracasos y decepciones.”  Cito de nuevo a otro surrealista, porque si hubo una corriente artística que influyó directamente, en esta rebelión, fue el surrealismo.  Esta fue una revuelta política y artística.

Buscando en internet, me encontré con el título de una invitación para celebrar los 40 años de mayo 68, suscrito por diversos y diversas intelectuales de todo el mundo: «Mayo 68 no es sólo un inicio, es una actualidad urgente».  Creo que la mayoría estamos de acuerdo con ese título.

Creo importante, también, rescatar la figura de Herbert Marcuse, considerado como uno de los padres ideológicos de la rebelión de la juventud en aquellos años.  Invitar a los y a las jóvenes de hoy, su lectura y discusión, creo que sigue teniendo una vigencia lúcida.  En Alemania, un año antes de los hechos de mayo 68 en París, Marcuse, advirtió que el plazo de la revolución era de un siglo, dice Kai Hermann, citándolo:  “Nadie estuvo dispuesto a conformarse con el plazo de un siglo que el maestro le dio a la revolución.  Y de nada le sirvió a Marcuse su insistencia: ‘aunque tal vez no triunfemos, hay que continuar la oposición, porque cualquier alianza con el sistema significaría para nosotros, la renuncia a nuestra condición de personas’.  La arenga les pareció a los estudiantes un pobre y triste consuelo.”  Sin embargo, si Marcuse tenía razón, y espero que la tenga, nos quedan 60 años para terminar la revolución empezada en Mayo 68.

El mayo 68 francés no fue una rebelión aislada, fue, quizá, el clímax de un movimiento juvenil mundial, en la década denominada por algunos, como la década prodigiosa, fue un acontecimiento precedido por diversos hechos y principalmente por el movimiento estudiantil universitario en Alemania.  Mayo 68 no fue un hecho aislado, fue parte de un movimiento de la juventud en el ámbito mundial, que luego se extendería por varios años después.   Como trasfondo de la rebelión de mayo 68: el movimiento beatnick y hippie en Estados Unidos, la movilización, en ese país, contra la guerra de Vietnam, la movilización por los derechos civiles de los negros (el asesinato de Martín Luther King, el surgimiento de las Panteras Negras), la ruptura de las relaciones entre China y la Unión Soviética, la revolución cultural en China y la crítica a la burocratización de la revolución; el abandono del poder de Che Guevara en Cuba y su muerte trágica en Bolivia en 1967, quizá un ejemplo dramático de un político coherente (especie completamente extinguida); la aparición en distintos países de la denominada “nueva izquierda”, en especial, los provos en Holanda, la Internacional Situacionista en varios países europeos occidentales y de grupos de extrema izquierda, enfrentados al estalinismo, y otros acontecimientos particulares en diversos países.  Sin embargo, me gustaría plantear lo que, para mí, son los ejes de esta rebelión: el anti-autoritarismo (un movimiento esencialmente anti-jerárquico), el anti-parlamentarismo (un movimiento antipolítico, entendiendo la política como el ejercicio del poder), el espontaneísmo frente a las autoproclamadas vanguardias, lo que va a significar, en mi criterio, la revitalización del anarquismo, desde mayo 68 hasta la fecha.

Creo que debemos hablar también del impacto de la rebelión de mayo 68, en este territorio denominado Costa Rica, porque también recibimos su impacto renovador, revitalizador.  Hablar de mayo 68 aquí, es hablar de la lucha contra el contrato-ley de Alcoa, lucha que culminó el 24 de abril de 1970.   Creo que se produjeron hechos similares, tanto en Francia como en Costa Rica.  Por décadas, la única expresión visible de lo que se denominaba izquierda, en el espectro político, en ambos países, fue el partido comunista, aquí denominado Vanguardia Popular.  A partir de mayo 68 y de la lucha contra Alcoa en el 70, se produce el surgimiento de la denominada, en aquella época, la nueva izquierda.  Partidos y grupos que rompían con el estalinismo, en una amplia gama: maoísmo, trotskismo, guevarismo.  Por esto, hablar del mayo 68 para mí, es hablar de mi vida política (y de la mayoría de quienes me acompañan en esta mesa), porque yo empecé mi militancia en la llamada nueva izquierda, que luego descubrí que no era tan nueva, ni tan diferente a la vieja.  En Costa Rica esa “nueva izquierda” se expresó en el Partido Socialista, el partido de la hormiga, partido en el cual militamos algunos de quienes estamos hoy aquí, partido ya desaparecido; el Partido Revolucionario Auténtico, que luego se llamó Movimiento Revolucionario Auténtico, luego Movimiento Revolucionario del Pueblo y finalmente, antes de desaparecer, Movimiento de la Nueva República.  Surgieron otros grupos como el Movimiento Iglesia Joven, que luego sería el Movimiento Estudiantil Cristiano; el grupo Faena de la Universidad de Costa Rica, que originaría el Frente Popular.  Aparecerían también medios de prensa de izquierda independientes, como el semanario Pueblo.  Posteriormente aparecerían grupos y partidos trotskistas, provenientes de escisiones del Partido Socialista, del Movimiento Revolucionario del Pueblo e incluso del Partido Vanguardia Popular.  Entre los grupos trotskistas están la Liga Comunista Revolucionaria, que luego formaría la Liga Comunista Internacionalista, para transformarse luego en el Partido Revolucionario de los Trabajadores, que todavía existe.  También se debe mencionar, dentro del trotskismo, a la Organización Socialista de los Trabajadores, ya desaparecida.  Del trotskismo va a surgir un pequeño grupo anarquista, que se denominó Colectivo Germinal, y con el cual, editamos la revista Acracia a mediados de los años 80.  Más tarde aún, en la década de los 90, nacería otra revista de corte contracultural, Kasandra, animada por el compañero Jorge Jiménez, aquí presente.  Tanto Acracia, como Kasandra, creo que son quienes mantienen encendida la llama originada en la rebelión de mayo 68, que es fundamentalmente anti-autoritaria y anti-política.  Pequeñas llamas anarquistas en medio de la noche del oscurantismo neoliberal.

Creo que sería importante discutir, hoy aquí, sobre ¿Cuál es el significado de mayo 68, su influencia en Costa Rica y su actualidad, por ejemplo en la reciente lucha contra el mal denominado tratado de libre comercio?  Señalo, por ejemplo, las siguientes áreas temáticas:

–          Las asambleas populares, la rebelión de mayo 68 fue asamblearia, los estudiantes se reunían permanentemente, para discutir y decidir colectivamente, predominando la autogestión y la acción directa; lo que implicó el surgimiento de un nuevo liderazgo, como señala el mismo Rudi Dutschke, líder de la revuelta juvenil de Alemania en 1967:  “(…) la personalización de los conflictos es un producto típico de la mentalidad personalista…  La teoría policiaca de los responsables, y el culto a las personalidades de las diversas fracciones de la maniobra, no son sino dos caras de una misma medalla.”  Esta ha sido la misma posición de una minoría en esta lucha contra el tlc, pero continuamos exponiéndola, los anarquistas y el proyecto de Asamblea del Pueblo.

–          La espontaneidad, como dice Edgar Morin: Mayo 68 nació de sorpresa y se nutrió de sorpresa, lo que señala la incapacidad del poder y del marxismo-leninismo religioso de poder encuadrarlo en sus categorías político, social, culturales.  Por dicha, ni los maoístas, ni los trotskistas, pudieron dirigir esta rebelión.  Las formas de protesta iniciales en la lucha contra el tlc, los esfuerzos de auto-organización que se dieron en las comunidades y los grupos, que en alguna medida confluyeron en la creación de los comités patrióticos, fue un proceso espontáneo.  Como dijo un compañero en otro foro sobre mayo 68, en la Universidad de Costa Rica, no queremos que esta lucha contra el tlc y la auto-organización de los comités patrióticos, sea aprovechada por los politiqueros, para constituir partidos electorales que solo van a legitimar la dictadura, en elecciones tan fraudulentas como el mismo referéndum.  Haciendo la similitud con el partido comunista francés, que al principio de la revuelta, se oponía y cuando la ola fue demasiado grande, intentó ponerse a la cabeza.

–          Mayo 68 plantea, de manera dramática, la renovación de las formas de lucha, es una herencia de esta rebelión.  Aquí, en Costa Rica, cuando se estaban produciendo nuevas formas de lucha o amenazaban con surgir, aparecieron los politiqueros y comenzaron a hacer sus plazas públicas, desnaturalizando y traicionando el movimiento.  Así lo enterraron, sacándolo de la calle y llevándolo a la discusión legalista y al referéndum fraudulento.  La comprensión de que la lucha revolucionaria debe darse en nuestra vida cotidiana y esa es el mensaje de los situacionistas y con de ellos, de Henri Lefebvre, para nuestras luchas actuales.

–          La búsqueda de un nuevo lenguaje, dejando atrás el pesado lastre del dogmatismo marxista-leninista.  Mayo 68 representa la destrucción del discurso político tradicional de lo que hasta entonces se llamaba la izquierda y la derecha.  Como dice René Lourau, con Mayo 68 se puede hablar del antiguo testamento (Marx, Engels, Lenin, Trotski) y del nuevo testamento (la Escuela de Frankfurt, el libro rojo de Mao y los escritos del Che), especie de Biblia que fue pulverizada por la espontaneidad de dicha protesta.  Aunque de manera minoritaria, por ahora, un nuevo planteamiento se hace escuchar en el movimiento contra el tlc, que no quiere saber nada de partidos políticos, ni de sindicatos momificados, ni de liderazgos auto-impuestos y verticalistas.

– Creo que es importante tratar de comprender el fenómeno de la “tolerancia represiva” en nuestra época y tan vigente en nuestra realidad actual en Costa Rica, por eso insisto, hay que seguir leyendo a Marcuse.

– El rechazo de la falsa “izquierda parlamentaria”, se debe promover la acción extraparlamentaria, e incluso, la antiparlamentaria, convencidos de la naturaleza del régimen que vivimos; basta con reseñar lo sucedido en los últimos días en el parlamento, la aprobación de la ley de telecomunicaciones y en general, como están aprobando y van a aprobar, toda la agenda de implementación.

Un comentario al margen:  ya que estamos en la Universidad: Las rebeliones estudiantiles de la década de los 60, plantearon la necesidad de la participación estudiantil en la toma de decisiones en las universidades.  Cuando esta Universidad recién empezaba, los estudiantes exigimos nuestra participación.  Ya se habían creado instrumentos como el Consejo de Asociaciones de Estudiantes de la UNA (CAEUNA)  Luego, en sus estatutos, dicha participación, quedó establecida, aunque sea como porcentaje.  Sin embargo, esa participación es letra muerta si no existe un movimiento estudiantil que exija sus derechos.  Porque en esta noche neoliberal, pareciera que son los mismos estudiantes los que piden a gritos, la sustitución de la educación por un adiestramiento para servir a las transnacionales (solo quieren recibir clases de inglés americano y de computación)

Para cerrar, y volviendo a Mayo 68, les pido disculpas a las altezas siempre vencedoras (las mismas que nunca se equivocan), que hablan de esta rebelión como una derrota, pero, esta, ni las anteriores rebeliones son derrotas, son apenas ensayos en el largo camino de la humanidad por re-encontrarse: la Comuna de París, los soviets en Rusia, en 1905 y 1917 (antes de que la revolución fuera confiscada por los comisarios), el sur de México con las fuerzas lideradas por Emiliano Zapata en la Revolución Mexicana, la Ucrania de Mackno, Kronstad en 1921, la colectivización española de 1936, el mayo 68 francés y otros eventos, hasta la Comuna de Oaxaca el año pasado.

Marcuse vuelve a estar vigente, hoy, en la Costa Rica actual, bajo la dictadura de los hermanos Arias:  “Las tendencias totalitarias de la sociedad unidimensional hacen ineficaces los medios y las vías tradicionales de protesta; y tal vez no solo ineficaces, sino también peligrosos, porque contribuyen a mantener la ilusión de la soberanía del pueblo.”

Ponencia de Jorge Castillo Arias, en la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad Nacional, en foro sobre los cuarenta años de Mayo 68.

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